Golpeando a los blancos con la cuña roja

Beat the Whites with the Red Wedge (en ruso: Клином красным бей белых!, Klinom krasnym bey belykh!) es un póster soviético de 1919 del artista El Lissitzky

Golpeando a los blancos con la cuña roja
Red Wedge: cuando las estrellas del pop británico se unieron contra el thatcherismo

Hacia 1985 los músicos Billy Bragg, Paul Weller y Jimmy Sommerville, animados por el diputado laborista Robin Cook, fundaron y fueron imagen pública del movimiento Red Wedge, creado como palanca movilizadora de la juventud hacia una victoria del laborismo en las elecciones británica que debían realizarse dos años después. Red Wedge unió a diversos músicos alineados a la izquierda para movilizar la poderosa escena musical de las islas británica con el objeto de influir en el voto juvenil y intentar derrotar el Thatcherismo en un momento de especial dureza de los efectos de sus políticas sobre las clases trabajadores y las capas populares. De esa manera, Red Wedge organizó conciertos, conferencias e incluso un tour humorístico a cargo de cómicos de reconocido prestigio con el ánimo de reforzar el frente cultural de un Partido Laborista que, pese las agrias derrotas de años anteriores, seguía siendo una organización poderosamente enraizada en la clase trabajadora y con un programa político que a más de una persona hoy día se le antojaría como extremista y demasiado radicalizado. No debería extrañarnos que se tomara como nombre del movimiento el título de la obra soviética “Golpead a los blancos con la cuña roja” del pintor soviético constructivista El Lissitsky, en la cual se muestra como un triángulo rojo atraviesa una circunferencia blanca representando la lucha de los revolucionarios rusos contra los reaccionarios de los ejércitos blancos.

Sobre los protagonistas de dicho movimiento cabría mencionar el creciente compromiso político de cada uno de ellos, paulatinamente más explícito a medida que el conflicto social se desarrollaba en las islas. Recordemos que la gran huelga minera era algo de pocos meses antes y fue un despertar de conciencia colectiva pese la derrota que supuso. Paul Weller, a la postre fundador del grupo punk-mod The Jam y de The Style Council, pasó de un adolescente tonteo con el conservadurismo a defender públicamente al Partido Comunista Italiano como “su referente” y llenar de letras políticamente de alto voltaje cada hit de Style Council. Jimmy Sommerville, vocalista de The Communards –llamados así en honor a los héroes de la Comuna de París- y previamente de Bronski

▶ Paul Weller con el líder laborista Neil Kinnock
(1985).
Fotografía: Richard
Young/Rex

Beat, aparte de defender los derechos de gays y lesbianas gritaba en los mítines a favor de la huelga minera “por la victoria obrera y del socialismo” y dedicó la conmomedora For a Friend al fallecido líder de la Juventud Comunista Mark Ashton, que años después se hizo popular por ser el protagonista del film Pride. Y de Billy Bragg poco hay que añadir, sencillamente es la conciencia política de la música británica, un auténtico trovador obrero que abraza el folk y las canciones tradiciones con energía punk.

Red Wedge no consiguió movilizar al total de conjuntos musicales de tendencias izquierdistas. Los más radicales Redskins (vinculados al trotskista Socialist Workers Party) Easterhouse o los deliciosos Housemartins no quisieron sumarse. Quizá por lo moderado de la propuesta, según su punto de vista, o el exceso de vínculos con el Partido Laborista. Sin embargo nos sorprendería saber que artistas como Madness, The Smiths, The Beat, Sade o Elvis Costello, de quienes seguro hemos tarareado más de una canción involuntariamente, se involucraron a diferentes niveles para conseguir una victoria laborista en 1987. Finalmente, eso no ocurrió y el laborismo sumó una tercera derrota electoral consecutiva, tendencia que solo se pudo revertir poco después con el golpe que supuso al gabinete de Margaret Thatcher la victoria popular contra la implantación del regresivo impuesto Poll Tax hacia 1990. Pero eso es otra historia, y por desgracia los tiempos del “fin de la historia” y fenómenos como el Nuevo Laborismo desnaturalizaron mucho el proyecto socialista del laborismo en los años 90. Aún y así, y sin ser la primera iniciativa de músicos por motivos claramente políticos, Red Wedge es una experiencia de la que aprender en futuras campañas políticas de la izquierda en el sector de la cultura.

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